Cómo abrir un círculo de mujeres
Una vela, una infusión y unos pocos acuerdos. Te contamos cómo preparamos un círculo y por qué ayuda que alguien lo sostenga.
Si alguna vez has estado en un círculo, quizá te hayas quedado con ganas de abrir uno cerca de ti. Es una buena señal: lo que te hizo bien te apetece compartirlo.
Aquí te contamos cómo los preparamos nosotras. No es la única manera, es la que nos ha funcionado. Si todavía no sabes muy bien qué es un círculo, empieza por Por qué nos sentamos en círculo.
Antes de nada: alguien que sostenga
Un círculo es sencillo, pero funciona mejor cuando alguien lo sostiene. Es la persona que cuida el tiempo, recuerda los acuerdos y está atenta a cómo está cada una.
No hace falta ser experta ni tener un título. Sí ayuda haber vivido otros círculos, conocer bien cómo funcionan y sentirte tranquila para acompañar si a alguien se le remueve algo. Quien sostiene también comparte, pero con una parte de su atención puesta en el grupo.
Si es tu primera vez, puedes abrirlo junto a otra mujer que ya tenga experiencia, o venir antes a alguno de nuestros círculos para vivirlo desde dentro.
El lugar
Un salón, un rincón de un parque, una sala tranquila. Lo importante es que podáis sentaros en círculo, en cojines o en sillas, y que nadie de fuera os interrumpa. Una vela o unas flores en el centro ayudan a marcar que empieza otro tiempo.
Cuántas y cuánto tiempo
Entre cuatro y doce es un buen número: hay variedad de voces y todas pueden hablar. Hora y media o dos horas está bien. Di al empezar a qué hora termina el círculo, y respétalo.
Los acuerdos
Al empezar, recordad juntas los acuerdos. Son pocos y son la base de todo:
- Lo que se cuenta en el círculo se queda en el círculo.
- Hablamos desde nuestra propia experiencia.
- Escuchamos sin interrumpir y sin dar consejos si nadie los pide.
- Nadie está obligada a hablar. Escuchar también es participar.
Cómo puede ir un círculo
- Llegada. Una infusión de temporada y unos minutos de silencio o de respiración para aterrizar.
- Ronda de apertura. Cada una dice su nombre y en qué momento de su ciclo está.
- Una pregunta para compartir. Algo sencillo, como «¿Qué te pide tu cuerpo estos días?» o «¿Qué recuerdas de tu primera regla?». Quien habla puede sostener una piedra o una rama, así está claro de quién es el turno.
- Algo para hacer juntas, si os apetece: una canción, una lectura corta, dibujar, caminar.
- Cierre. Una ronda corta con una palabra o un gracias, y la fecha del próximo encuentro.
Si a alguien se le remueve algo
A veces alguien se emociona o cuenta algo difícil. No hace falta arreglarlo. Basta con escuchar, dejar un momento de silencio y preguntarle si necesita algo. Quien sostiene puede ofrecerle hablar un rato a solas al terminar. Y si ves que necesita más apoyo, puedes animarla a buscar acompañamiento profesional.
Poco a poco
El primer círculo no tiene que salir perfecto. Con el tiempo cada grupo encuentra su ritmo, sus canciones y sus pequeñas costumbres. Lo que más importa es que cada una se sienta escuchada.
Si quieres vivir uno antes de abrir el tuyo, en Círculos te contamos cuándo es el próximo. Y si tienes ganas de abrir un círculo cerca de ti, escríbenos y lo hablamos.
