Luna creciente
La Doncella
Fase preovulatoria
Vuelve la energía, la curiosidad y las ganas de empezar cosas nuevas.
Sabiduría cíclica

Sobre mí
Me gusta escuchar y acompañar. Lo he hecho durante años desde el trabajo social, y por el camino descubrí que también yo necesitaba aprender a escucharme.
Esa búsqueda me llevó al arte terapia y a la mirada gestáltica, que me enseñaron a confiar en lo que siento y a darle forma. El yoga y la meditación me acompañan cada día: me ayudan a parar, a respirar y a volver a mi cuerpo.
Ahora me estoy formando en educación menstrual. Cuanto más aprendo, más me emociona todo lo que nuestro ciclo sabe y nos cuenta, y más ganas tengo de compartirlo contigo.
Así nace este rincón: un lugar sencillo y cercano para conocer tu ciclo, cuidarte con plantas y movimiento, y encontrarnos con otras mujeres que también están aprendiendo a escucharse.
Gracias por estar aquí. Ven cuando quieras y quédate el tiempo que necesites.
La luna y tu ciclo
La luna como espejo de tu naturaleza cíclica. Toma lo que te sirva.

La luna crece, se llena de luz, mengua y se recoge en la oscuridad antes de volver a nacer. Tú también eres cíclica: hay momentos de estar más hacia dentro, en ti misma, y momentos de brillar y abrirte al mundo.
La luna es un espejo: una imagen antigua para entender tu naturaleza y recordar que somos naturaleza.
«Menstruación» viene del latín mensis, «mes», hermana del griego mene, «luna». Durante miles de años, las mujeres que vinieron antes que tú miraron el cielo para entender su cuerpo y los ritmos de la tierra.
En Luna roja, Miranda Gray usa las fases de la luna como espejo de las fases de tu ciclo, y a cada una le da una figura antigua que la acompaña.
Luna creciente
Fase preovulatoria
Vuelve la energía, la curiosidad y las ganas de empezar cosas nuevas.
Luna llena
Fase ovulatoria
Te abres hacia fuera: cuidas, sostienes y das vida a lo que te importa.
Luna menguante
Fase premenstrual
La energía se vuelve hacia dentro. Despiertan la intuición, la creatividad y la claridad sobre lo que ya no quieres sostener.
Luna oscura
Fase menstrual
Te recoges, descansas y escuchas. Es el momento de soltar y de ver con claridad.
Luna creciente
Después de la regla, el cuerpo empieza a llenarse de nuevo. Suben los estrógenos y con ellos suelen volver la energía, la mente despierta y las ganas de moverte y probar.
La Doncella es la figura de la primavera: la joven que explora, que empieza y que todavía no necesita tenerlo todo claro. Representa la independencia, la frescura y la confianza en ti misma.
Quizás en estos días te apetezca planificar, aprender algo nuevo o dar el primer paso de un proyecto. Observa qué te pide tu cuerpo: cada ciclo es único y la fase es solo una guía.
Luna llena
Alrededor de la ovulación, la energía suele estar en su punto más alto y se dirige hacia fuera. Puedes sentirte más comunicativa, más paciente y con más ganas de estar con otras personas.
La Madre es la luna llena y el verano: la figura que cuida, sostiene y hace crecer. No habla solo de tener hijas o hijos, sino de todo lo que alimentas con tu tiempo y tu atención: un proyecto, una relación, tu comunidad.
Es un buen momento para las conversaciones importantes, para colaborar y para dar. Y también para recordar que tú formas parte de lo que cuidas.
Luna menguante
Después de la ovulación, la progesterona toma protagonismo y la energía empieza a volverse hacia dentro. La sensibilidad aumenta, y lo que antes aguantabas ahora se nota más.
La Hechicera es la luna menguante y el otoño: la que ve lo que no funciona y ya no quiere callarlo. Es intuitiva, creativa y un poco salvaje, y su fuerza está en transformar.
Si en estos días te notas más sensible o irritable, quizás no sea algo que arreglar, sino información. Escúchala: escribe, crea, ordena y pregúntate qué ya no quieres sostener.
Luna oscura
Con la regla, el cuerpo suelta y se renueva. Las hormonas están en su punto más bajo y muchas veces el cuerpo pide calma, calor y menos ruido.
La Anciana sabia es la luna oscura y el invierno: la que se retira para escuchar, la que guarda la memoria y sabe lo que de verdad importa. Representa el descanso, la introspección y la sabiduría que nace del silencio.
Si puedes, date permiso para ir más despacio. En ese recogimiento suele llegar la claridad, y de él nace, otra vez, la Doncella.
Cada mes recorres las cuatro. Fíjate en cuál te sientes en casa y cuál te cuesta más: las dos te cuentan algo de ti.
A veces tu ciclo se encuentra con el de la luna, y es bonito y curioso fijarte. En la tradición del ciclo, y en libros como Luna roja de Miranda Gray, se habla de dos maneras de ir con ella.
Tu regla llega con la luna nueva, en la noche más oscura, y ovulas con la luna llena. Tu momento más luminoso coincide con la luz plena del cielo, y en lo más oscuro te recoges, descansas y te renuevas. Es el ritmo de la fertilidad y del cuidado: nutrir, sostener y hacer crecer, ya sea una vida, un proyecto, un hogar o una relación.
Tu regla llega con la luna llena y ovulas con la luna nueva. Sangras cuando el cielo está más iluminado, y tu fuerza creadora se vuelve hacia tu mundo interior. Es el ritmo de la sabia y la sanadora: la intuición, la creatividad, el crecimiento personal y lo que compartes desde ahí.
A lo largo de la vida puedes pasar de una luna a otra, según lo que estés viviendo y lo que tu cuerpo te pida. Las dos son sabias y las dos son tuyas. Mira con qué luna sangras ahora y deja que te inspire.
Conocer tu cuerpo empieza por observarlo. Es la base de la ginecología natural de Pabla Pérez San Martín: nadie puede leer tu ciclo mejor que tú.
Si tomas anticoncepción hormonal, el sangrado no sigue el ciclo natural, pero puedes observar igual cómo te sientes cada día.
Más libros en Libros.
¿Alguna palabra que no conoces? Mira el glosario.
En cada ciclo te llega una carta: la fecha del próximo círculo, una receta o infusión de temporada y una idea para acompañar tu ciclo.
Compartir con generosidad es uno de nuestros valores: es lo que nos hace hermanas.